¡Ay, mi dulce ángel...! Has estirado mi corazón de tal manera, que ando amando a cada paso que doy; pero a su vez, ha crecido en mí, la mamá leona que protege con sus garras, y si hace falta con su vida, a su cachorro de amor... ¡Soy un corazón ensanchado con garras de animal! Tu carita ilumina mi mundo, tu sonrisa alimenta mi alma, y tus ojitos... ...tus ojitos me duelen, como el "te quiero" más sincero...

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados